ANTECEDENTES DE LA DANZA EN BAJA CALIFORNIA

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Por Eunice Contreras

Fragmento de la investigación “Tijuana danza, antes y después de Cuerpos en Tránsito”

PECDA BC 2009-2010

Investigación artística.

Tijuana BC, 07 de septiembre de 2019.- En el año 2009, el proyecto “Tijuana Danza, antes y después de Cuerpos en Tránsito”, fue seleccionado por el Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico de Baja California, en su categoría de Investigación Artística, el cual me llevó a realizar no solo la recopilación de datos documentales sobre el movimiento dancístico contemporáneo en Tijuana, sino también, anécdotas y experiencias de los protagonistas de la danza en Tijuana a través de interesantes entrevistas.

De acuerdo con lo anterior y a propósito de la presentación de la plaquette “Mujeres que danzan, Tijuana. Testimonios” que el Instituto Municipal de Arte y Cultura, tuvo a bien editar a raíz de un conversatorio de mujeres coreógrafas y bailarinas convocado por la Casa de la Cultura San Antonio de los Buenos, el pasado mes de marzo, la cual se llevará a cabo el próximo 18 de septiembre en punto de las 18:00 horas en dicha casa de cultura; es que les comparto algunos antecedentes del movimiento dancístico en Baja California.

La danza en Baja California tiene su origen y primeras actividades en Tijuana. Lo anterior, de acuerdo con lo señalado por el escritor bajacaliforniano Gabriel Trujillo, autor del libro, En tiempos de danza, cuyo objeto de investigación se basa en el desarrollo del festival que hoy conocemos como el Encuentro Internacional de Danza Contemporánea Entre Fronteras que se lleva a cabo en la ciudad de Mexicali.

En Tijuana, hablar de danza es hablar de instituciones, tal es el caso de la escuela Gloria Campobello fundada por la renombrada académica dancística Margarita Robles Regalado, a quien Trujillo menciona brevemente en la edición mencionada, lo mismo que a Josefina Martínez de Hoyos.

Ambas instructoras de ballet instalaron sus estudios en los años sesenta y setenta en Tijuana. En tanto que, la danza contemporánea en nuestro estado habría de localizarse con la llegada de tres hombres: Antonio Galindo, Alberto Medina y Ricardo Peralta.

Cabe mencionar que, al tiempo de realizar esta investigación, los anteriores maestros ya habían fallecido. Sin embargo, muchos de los bailarines y creadores dancísticos entrevistados en su momento, recordaban pasajes de enseñanza vividos con alguno de estos tres maestros y en el mejor de los casos con los tres.

De Antonio Galindo se recordaba poco. Si Alberto Medina hubiese estado vivo al momento del proyecto de investigación en cuestión, hubiese sido la referencia por antonomasia de Galindo. De Medina y Peralta hay una huella imborrable en varios de sus discípulos.

Así, Antonio Galindo abrió un taller de danza moderna en la Casa de la Cultura de Tijuana a finales de los años sesenta. En dicho taller convergieron algunas personalidades de la danza actual y Alberto Medina, quien era su discípulo más allegado, y quien a su muerte heredaría el taller de danza moderna causando un boom entre los jóvenes de entonces, que más que danza, buscaban explorar desde adentro para definir un lenguaje a través de su cuerpo.

En los años noventa, tiempo en el que Medina detona la aparición de nuevos talentos locales a través de este boom, aparecen en el aula figuras como Lula Lewis, Susana López, Danny Collazo, Víctor Hugo Rosas, Adrián Vázquez, Gisella Madrigal, Arinda Caballero, Asiria Valenzuela, Elizabeth Licea, Saúl Sánchez, Wenceslao Olguín, Charlynne Curiel, Aracely de la Cruz, Maricruz Gómez, Héctor Domínguez, Dora Arreola, Patricia Pacheco; entre otros.

Mientras en Tijuana se tejía una sólida red de entusiastas jóvenes descubriendo su cuerpo y lo que podían hacer con él, en Mexicali, a principios de los años ochenta, aparece una protagonista de la danza en Baja California, quien vino a fortalecer a núcleo de bailarines ya existentes en la entonces breve historia dancística en el estado, pero ya no en Tijuana.

Carmen Bojórquez se sitúa, por muchos años, como una figura clave en este rubro, lo anterior en consideración a sus aportaciones, tal y como lo fueron la creación del Taller de Danza Contemporánea de la UABC en Mexicali, para posteriormente instalar una de las compañías más representativas como lo fue Paralelo 32.

De igual manera, Bojórquez creó también el Festival Binacional de Danza, que hoy se conoce como el Encuentro Internacional de Danza Contemporánea Entre Fronteras el cual ha logrado amalgamar 28 ediciones ininterrumpidas de danza en la región y el cual forma parte de la Red Nacional de Festivales de Danza que se coordina a través de la Coordinación Nacional de Danza.

Por otro lado, para 1983, Dora Arreola, una de las exponentes de la danza-teatro más importantes que ha dado Tijuana, tomando en cuenta la internacionalización de su propuesta y lenguaje escénico, se instala en Ensenada con todo un background corporal a cuestas.

Cabe mencionar que, gracias a la creación del festival en cuestión, Tijuana empezó a tomar un eje dancístico mayormente definido, casi a mediados de la década de los ochenta.

Lo anterior, considerando la instauración del Centro Cultural Tijuana en 1984, que a su vez servía como subsede del Binacional de Danza para las compañías nacionales e internacionales que dicho festival programaba en sus muy tempranas ediciones.

Del mismo modo, la federación cobraba gran importancia a raíz del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en relación con el desarrollo de la danza en las diferentes entidades federativas de México; sobre todo en la región noroeste conformada por Sinaloa, Sonora y Baja California, lo que hasta hace seis años era una de las redes de danza más sólidas y con participación continua en el país.

Así la danza en Baja California de los años sesenta hasta el 2009, donde seguramente existen más historias que aún no han sido descubiertas.