TIJUANA BC, 22 de enero de 2026.- El sector de la construcción en Baja California atraviesa un momento complejo que exige un análisis serio y una respuesta coordinada, ante la desaceleración de la inversión pública y privada, por lo que dar prioridad a empresas locales es una forma de impulsar el desarrollo económico.
Así lo señaló Víctor González Mendívil, presidente de Compañías Mexicanas de la Industria de la Construcción en Tijuana, Tecate y Rosarito (COMICE TTR), al destacar que los indicadores económicos reflejan un entorno retador para la industria.
“La disminución de la Inversión Extranjera Directa en el estado, durante 2025, es una señal clara de cautela por parte de los inversionistas y de la postergación de proyectos productivos que son clave para la región”, afirmó.
El dirigente explicó que a este contexto se suma una reducción sostenida en el presupuesto destinado a obra pública en Baja California, el cual pasó de más de 6 mil 800 millones de pesos en 2024, a menos de 3 mil millones proyectados para 2026, lo que ha derivado en menor actividad económica.
Ante este escenario, González Mendívil subrayó la necesidad de avanzar hacia un modelo de coordinación real y permanente entre el sector empresarial, los distintos niveles de gobierno, el sector académico y la sociedad civil, al considerar que ningún actor, por sí solo, puede revertir los retos actuales.
“Solo mediante el diálogo técnico, la planeación conjunta y la corresponsabilidad podremos detonar inversiones, fortalecer las cadenas productivas y lograr que la derrama económica beneficie efectivamente a las comunidades locales”, expresó.
El líder empresarial recordó que la construcción es un motor transversal de la economía, ya que aporta cerca del 7% del Producto Interno Bruto y tiene un efecto multiplicador directo sobre la industria, el comercio y los servicios, donde se concentra la mayor parte del empleo formal.
Por ello, consideró fundamental generar mecanismos que prioricen la participación de empresas locales en proyectos de inversión públicos y privados, maximizando el impacto social de cada peso invertido.
Asimismo, señaló que la seguridad debe asumirse como una condición básica para el desarrollo, ya que la percepción de inseguridad en las ciudades de Baja California continúa inhibiendo inversiones y elevando los costos de operación.
Finalmente, González Mendívil enfatizó que es momento de pasar del diagnóstico a la acción, mediante la creación de espacios técnicos permanentes con seguimiento y evaluación que permitan transformar acuerdos en resultados medibles.





















