ENSENADA BC, 13 de marzo de 2025.- El presidente del Consejo Agrícola de Baja California, Walberto Solorio Meza, afirmó que concluye una etapa de cuatro años al frente del organismo con una agenda centrada en la representación del sector ante instancias federales, estatales, municipales e internacionales, en un periodo marcado por la defensa de la producción, del empleo y de la operación agrícola en la entidad.
Señaló que durante su gestión el Consejo Agrícola sostuvo una interlocución permanente para atender asuntos relacionados con el comercio exterior, la presión arancelaria sobre el tomate mexicano, la revisión del acuerdo de suspensión, las reuniones de trabajo vinculadas con Washington y la necesidad de mantener condiciones de competitividad para las exportaciones de Baja California.
Indicó que otro de los frentes atendidos fue el del agua, donde el organismo participó en mesas de análisis sobre concesiones, regularización, infraestructura, recarga, disponibilidad y reglas operativas para la zona costa, con seguimiento puntual a los procesos vinculados con Conagua y a las discusiones sobre el marco hídrico nacional.
Expuso que en ese periodo también hubo diálogo constante con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, tanto en el ámbito nacional como estatal, para revisar programas de apoyo, el Programa Especial de Energía para el Campo, esquemas de reinscripción, así como disposiciones federales que impactan de forma directa a productores, empaques y cadenas de suministro.
Agregó que el Consejo mantuvo posicionamientos sobre las nuevas disposiciones laborales, los costos regulatorios, la continuidad del empleo formal en los valles agrícolas, la contratación de jornaleros y las implicaciones sociales y económicas que tiene cualquier contracción del sector en las comunidades donde la agricultura sostiene ingreso, seguridad social y actividad productiva.
Walberto Solorio Meza dijo que la agenda de trabajo también incluyó la atención de problemas carreteros, bloqueos, seguridad en rutas y fallas de infraestructura logística que afectan el traslado de insumos y cosechas, además de la participación del organismo en mesas técnicas sobre medio ambiente, agroquímicos y regulación sanitaria para mantener la operación dentro de criterios de cumplimiento.
Durante su gestión también participó en los procesos de diálogo derivados de la modernización del tramo carretero Chapultepec–Maneadero, conocido regionalmente como el “tramo de la muerte”, una obra que generó afectaciones en la movilidad y en la operación logística del sur de Ensenada.
Señaló que el Consejo Agrícola participó en mesas de trabajo con autoridades y sectores productivos para plantear alternativas de circulación, atender impactos en el transporte de mercancías y dar seguimiento a las condiciones de tránsito que afectan la salida de productos agrícolas hacia los centros de distribución y exportación.
Manifestó que ningún resultado correspondió a una sola persona y agradeció a los productores y empresarios del sector agrícola que durante estos cuatro años participaron de manera coordinada para sostener la actividad en un entorno de cambios normativos, restricciones hídricas, presión internacional y ajustes internos en la operación del campo.
También agradeció a las autoridades federales, estatales y municipales con quienes, dijo, fue posible construir comunicación, gestionar coincidencias y abrir puentes para atender asuntos relacionados con agua, sanidad, energía, empleo, infraestructura y comercio agrícola, sin dejar de señalar diferencias cuando la actividad del sector así lo requirió.
Solorio Meza señaló que el sector agrícola continúa siendo uno de los pilares de la economía regional, al generar empleo, dinamizar cadenas productivas y sostener actividades vinculadas con la exportación, la logística y el abastecimiento alimentario. Indicó que el trabajo del Consejo Agrícola de Baja California ha buscado mantener una interlocución permanente con autoridades y organismos del sector productivo para fortalecer condiciones de operación que permitan al campo seguir aportando al desarrollo económico de Ensenada, del estado y del país.
Añadió que el futuro del sector requiere continuidad en el diálogo institucional, planeación en materia de agua, infraestructura y regulación, así como coordinación entre productores, gobiernos y sociedad. Señaló que el campo de Baja California mantiene un papel relevante en la producción agrícola nacional y en el comercio exterior, por lo que su fortalecimiento impacta de manera directa en la estabilidad económica, social y productiva de la región.





















