WHATSAPP ES LA INFRAESTRUCTURA SOCIAL DE MÉXICO

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CIUDAD DE MÉXICO, 24 de septiembre de 2026.- El grupo de la escuela que avisa si hay suspensión de clases, el audio del médico confirmando una cita, el comprobante de una transferencia, el meme que circula en el grupo familiar, la consulta al vendedor de una tienda antes de comprar: la vida cotidiana de los latinoamericanos transcurre, cada vez más, adentro de WhatsApp.

Lo que empezó como un reemplazo del SMS es hoy la capa de comunicación sobre la que se apoyan la familia, el trabajo, la salud, las compras, las finanzas y, cada vez más, la conversación política de la región.

El diagnóstico surge de cruzar datos de conectividad de la región con el Messaging Trends Report 2026 de Infobip, plataforma global de comunicaciones AI-first, que analizó 628.000 millones de interacciones móviles registradas en 2025 y un histórico de 3,8 billones de mensajes de los últimos veinte años.

WhatsApp concentra este fenómeno como en pocas regiones del mundo: la app alcanza 99% de penetración en 14 mercados globales, varios de ellos latinoamericanos, con cifras que van desde 93% en México, entre 92% y 94% en Colombia y Chile, y entre 90% y 93% en Argentina, de acuerdo con estimaciones de penetración de mercado citadas por Infobip.

En conjunto, la región reúne cerca de 420 millones de usuarios de la app, lo que la convierte en la de mayor penetración de WhatsApp en el mundo. Y el uso ya no es solo para chatear: la app concentra el 91% de todas las interacciones de inteligencia artificial conversacional registradas en la plataforma de Infobip, con un alza interanual del 25%.

A nivel global, la comunicación de un solo canal, la que hace diez años representaba el 73% del tráfico, cayó a apenas 2,3% en 2025, mientras que el 98% de las interacciones ya combina varios canales al mismo tiempo.

El vínculo familiar ya no se limita a la presencialidad. Hoy la mensajería, las videollamadas y los canales conversacionales son parte estructural de la vida de los latinoamericanos: ahí se organiza la escuela de los hijos, se coordina el trabajo, se accede a la salud y se hacen las compras. La tecnología no reemplaza la cercanía: amplía la capacidad de estar presentes, explica Luisa Torres, Product Sales Expert de Infobip.

En el plano familiar, un estudio de Kaspersky sobre 3.000 personas en 15 países encontró que el 99% de los latinoamericanos mantiene algún tipo de contacto digital con su familia, y que el 93% lo hace principalmente a través de aplicaciones de mensajería como WhatsApp; un 49% suma videollamadas de manera regular y un 66% intercambia memes, videos o publicaciones como forma de conexión emocional cotidiana.

En el ámbito laboral, los grupos de trabajo, canales operativos y comunidades de proyecto se armaron sobre WhatsApp casi por defecto en toda la región, con funciones nativas de la app —menciones, encuestas con fecha límite, voto anónimo— pensadas explícitamente para ordenar la coordinación de equipos y comunidades numerosas.

El comercio conversacional es otro de los terrenos donde el cambio de hábito es más visible en la región: el 77% de los consumidores latinoamericanos ya solo compra en cuentas verificadas de WhatsApp, 74% de las empresas usan la mensajería para marketing promocional, 67% corre campañas comerciales sobre la app y 66% de las notificaciones transaccionales del comercio se concentran en ese canal.

En salud, los chatbots y flujos conversacionales de WhatsApp Business reportan tasas de conversión de entre 15% y 22% a nivel global, un desempeño que explica por qué clínicas,
laboratorios y prestadores de salud de la región migraron la gestión de citas y consultas
al chat.

El último frente, más reciente y más discutido, es el político: los grupos de WhatsApp se consolidaron como unidad de organización territorial y de campaña en distintos procesos electorales de América Latina, replicando a escala digital la lógica de la militancia de base.

La discusión pública también migró parcialmente ahí: reenvíos, audios y cadenas de mensajes circulan hoy con una velocidad y un alcance que ningún otro canal privado replica en la región.

Para las empresas y organizaciones que operan en América Latina, la lectura es clara: la mensajería dejó de ser un canal más dentro de la estrategia de comunicación para convertirse en la infraestructura sobre la que corre buena parte de la relación con el
cliente, el paciente, el ciudadano o el votante.

El teléfono, en definitiva, sigue sonando en México. Pero cada vez con menos
frecuencia lo hace con una llamada: la mayoría de las veces, es una notificación de
WhatsApp.