INDUSTRIA DEL VINO, DETONANTE DE LA ACTIVIDAD ECONÓMICA DE ENSENADA: ENRIQUE SÁNCHEZ

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**El presidente de COMICE señaló que el crecimiento vitivinícola debe traducirse en mayor inversión, infraestructura, empleo y participación de empresas y proveedores locales
ENSENADA BC, 09 de agosto de 2026.- La industria del vino se ha consolidado como uno de los principales detonantes de la actividad económica de Ensenada, por su capacidad para generar inversión y vincular sectores como turismo, gastronomía, construcción, transporte, comercio, servicios y proveeduría local, señaló Enrique Sánchez, presidente de Compañías Mexicanas de la Industria de la Construcción (COMICE).
En el marco de las Fiestas de la Vendimia, sostuvo que su impacto debe analizarse más allá de las celebraciones de temporada, ya que alrededor de la producción de vino se ha desarrollado una cadena económica que demanda infraestructura, servicios, mano de obra especializada y proveedores durante todo el año.
“El verdadero valor de la Vendimia no está solamente en la derrama económica de unas semanas, sino en su capacidad para generar inversión, empleo e infraestructura durante todo el año”, afirmó.
Sánchez explicó que el desarrollo de vinícolas, restaurantes, hoteles, cavas y proyectos turísticos genera oportunidades para arquitectos, ingenieros, constructores, instaladores y proveedores de materiales, además de empresas relacionadas con transporte, energía, tratamiento de agua y otros servicios especializados.
Indicó que Baja California concentra alrededor del 70 por ciento de la producción nacional de vino y que Ensenada reúne buena parte de esta actividad, por lo que consideró estratégico incrementar la participación de empresas, profesionistas, trabajadores y proveedores de la región.
“Tenemos que ver al vino como una cadena económica completa. Una botella representa producción agrícola, transformación, transporte, comercialización y turismo, pero también infraestructura y servicios. Mientras más procesos podamos integrar localmente, mayor será la derrama que permanezca en Ensenada”, señaló.
El presidente de COMICE consideró que este crecimiento debe acompañarse de infraestructura y una planeación responsable de recursos como el agua, la energía y el territorio, incorporando principios de economía circular mediante tratamiento y reúso de agua, eficiencia energética, recuperación de materiales y manejo adecuado de residuos.
Asimismo, señaló que otro reto para fortalecer la competitividad del vino mexicano es la carga fiscal que enfrenta el sector, particularmente el impacto del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), por sus efectos sobre los costos, la capacidad de inversión y la competencia frente a la oferta importada.
“Si queremos que el vino mexicano gane mayor presencia en nuestro propio mercado y amplíe sus oportunidades en el exterior, también debemos revisar las condiciones fiscales bajo las que compite”, expresó.
Durante la actual temporada de Vendimia se estima la llegada de más de 100 mil visitantes entre julio y septiembre y una derrama económica cercana a 800 millones de pesos en Ensenada, cifras que, dijo, muestran la dimensión de las actividades productivas que se movilizan alrededor del vino.
Sánchez agregó que esta oportunidad no debe concentrarse exclusivamente en el Valle de Guadalupe, pues zonas como Santo Tomás, San Vicente y la Antigua Ruta del Vino tienen potencial para ampliar territorialmente la inversión y generar nuevas oportunidades económicas.
“La industria del vino ya posicionó a Ensenada a nivel nacional e internacional. El reto ahora es convertir ese éxito en inversión permanente, empresas locales participando y empleos durante todo el año”, concluyó.