Falleció Roberto Curiel Ortega

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Roberto Curiel Ortega, falleció el día de ayer a los 70 años en la ciudad de Tijuana. Reconocido como uno de los forjadores más relevantes del Estado, Roberto fue un hombre visionario, innovador y lleno de energía, cuyo impulso creativo promovió la generación de infraestructura para el Estado, de empresas que generaron miles de empleos, así como de un legado de obras filantrópicas con las que benefició a muchísimas familias.

Nació en la ciudad de Mascota, Jalisco, el 24 de septiembre de 1945, del matrimonio formado por el Sr. Mateo Curiel Guzmán y la Sra. Ramona Ortega de Curiel. Al inicio de la década de los 50’s, la familia Curiel Ortega llegó a Tijuana, en donde al lado de sus seis hermanos disfrutó de su niñez y juventud, en el ambiente familiar característico de la Tijuana de aquellos años.

Su educación preparatoria la realizó en la “Escuela Vocacional por Cooperación”. Llevó a cabo su educación profesional en el Instituto Politécnico Nacional, Ciudad de México, obteniendo el Título Profesional de Ingeniero Arquitecto. Años después ese Instituto lo galardonaría con la medalla Lázaro Cardenas, que se otorga a sus egresados más destacados.

En la ciudad de México contrajo nupcias con Maria del Socorro Amaya García. Tuvieron tres hijos: Roberto, Ricardo y Rubén Carlos. Tiene siete nietos.

Hombre extraordinariamente optimista, noble y de fuertes principios, poseedor de una energía fuera de lo común, que lo impulsaba a buscar grandes retos, fundó, acompañado de su esposa y su familia,  varios proyectos innovadores para Baja California: algunos de los primeros edificios en Tijuana fueron construidos por él, entre ellos el Edifico Gallegos, el Edificio Cazart, los primeros edificios de condominios de la ciudad, diversos fraccionamientos, naves industriales y supermercados entre otras obras de infraestructura.

Gran emprendedor, siempre veía proyectos donde nadie antes los consideraba: construyó infraestructura, tal como la Terminal de Exportación de Agregados Pétreos y el Astillero de Ensenada, el Hotel Coral y Marina, los Estudios de Cine Fox con su singular tanque de filmación frente al mar y Laboratorios Farmacéuticos. Hombre generoso, últimamente su principal pasión era hacer vino, que obsequiaba sin recato a todos sus amigos.

Filántropo discreto, tocó muchas vidas con su generosidad, construyó entre otras obras, la casa de la Madre Teresa en Tijuana, apoyó la construcción de la catedral, así como de diversas obras para distintas causas. También apoyó, junto a su esposa, diversas obras relacionadas con la música y el canto, el Ja´sit y el CAM.

Extraordinario anfitrión, le gustaba cocinar para la familia y los amigos y atenderlos personalmente. Participó por 15 años consecutivos en el Concurso de Paellas que se efectúa anualmente en el Valle de Guadalupe con motivo de las fiestas de la Vendimia.

Para Roberto, su familia siempre fue lo más importante. Padre y abuelo amoroso, se mantuvo siempre rodeado de la gran familia que amplió con sus amigos.

 

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